Un archivo .html es una página web guardada como archivo. Se abre con el navegador, se edita con un editor de texto y no se ve en el móvil — aquí tienes las tres cosas, y un recuadro para verlo ahora mismo.
Lo ves como una página de verdad, con sus estilos y su JavaScript. No se sube nada hasta que tú lo decides.
The preview runs the page's own CSS and JavaScript, in an isolated frame with no origin of its own. That last part is why anything using localStorage errors here and works once published — a published page gets its own origin, so its storage is real.
Un archivo con extensión .html es una página web guardada en tu equipo. Dentro no hay nada más que texto: etiquetas entre < y > que describen qué es un título, qué es un párrafo y dónde va una imagen. El programa que sabe convertir esas etiquetas en una página es el navegador, y por eso el mismo archivo se comporta de dos maneras según con qué lo abras.
Si haces doble clic, Windows o macOS se lo pasan a Chrome, Edge o Safari y ves la página terminada: títulos, colores, botones. Si lo abres con un editor de texto, ves el código. Ninguna de las dos cosas está mal —son las dos caras del mismo archivo—, y casi todas las dudas con .html salen de esperar una cuando toca la otra.
La excepción que sí es un problema de verdad es el móvil. Ni iOS ni Android traen una aplicación asociada a un .html suelto, así que al tocar el adjunto no pasa nada útil: o se descarga y ahí se queda, o se abre como texto plano. El archivo está perfecto; lo que falla es la forma de entregarlo. En el recuadro de arriba puedes pegar el código o abrir el archivo y verlo renderizado sin instalar nada.
Windows — para verlo: doble clic y se abre en tu navegador. Si se abre con otra cosa, clic derecho → Abrir con → el navegador que uses.
Windows — para editarlo: clic derecho → Abrir con → Bloc de notas. No hagas doble clic esperando editar; eso te da la página, no el código.
Mac: doble clic abre Safari. Para editar, clic derecho → Abrir con → TextEdit, y ojo con una trampa clásica: TextEdit abre en modo texto enriquecido y guarda el HTML como documento con formato. Menú Formato → Convertir en texto sin formato antes de tocar nada.
iPhone y Android: no hay aplicación por defecto para un .html suelto. En iPhone puedes guardarlo en Archivos y usar Compartir → un navegador; en Android depende del gestor de archivos y muchas veces directamente no ofrece con qué abrirlo.
Portátiles del trabajo o del instituto: algunas políticas bloquean la apertura de archivos locales descargados. Ahí no hay ajuste que valga desde tu usuario, y la vía que sí funciona es que la página esté en una dirección web en lugar de en un archivo.
Sin instalar nada: pega el código en el recuadro de esta página, o usa Abrir archivo .html. Se renderiza en tu propio navegador y no se envía a ningún sitio.
Andrés estudia un grado de comercio en Sevilla y tiene que entregar una ficha de producto hecha en HTML. Escribe el archivo en clase, hace doble clic y todo está en su sitio: la foto, la tabla de tallas, el botón que enseña el precio con IVA.
Lo manda por correo al profesor y a dos compañeros del grupo, y empiezan las respuestas. El profesor lo abre desde el móvil y ve un montón de etiquetas. Un compañero lo abre en el portátil del centro, que bloquea los archivos descargados, y no ve nada. El otro lo abre con Word, que le enseña el código en lugar de la ficha. Andrés vuelve a hacer doble clic en su portátil y todo sigue funcionando perfectamente, que es lo que más despista: el archivo no tiene ningún fallo.
En el segundo intento pega el mismo código en esta página, comprueba en la vista previa que el botón del IVA sigue calculando, y publica. Manda un enlace en vez de un adjunto. El profesor lo abre desde el móvil, el compañero desde el portátil bloqueado, y los dos ven exactamente la misma ficha que veía él.
Los enlaces gratuitos duran 7 días con una cuenta gratuita. Con un plan de pago, cada página que publiques se queda online de forma permanente.
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