Pega el HTML o sube el archivo y recibe un enlace que ya funciona. Sin dominio, sin hosting y sin cuenta.
Pega el HTML o sube el archivo .html. Sin cuenta, sin dominio.
Casi todas las guías para subir una página web empiezan por comprarte algo: un dominio, un plan de hosting, a veces las dos cosas. Eso tiene sentido cuando montas un sitio con varias secciones que va a crecer durante años. Para una sola página —el presupuesto que le mandas a un cliente, el menú del negocio, la práctica del curso, la página que acaba de escribirte una IA— es un rodeo caro.
Si lo que tienes es un archivo .html que se abre bien en tu ordenador, ya tienes la página entera. Lo único que falta es una dirección pública para dársela a alguien. Eso es lo que hace esta herramienta: pegas el código o sueltas el archivo, y te devuelve un enlace que ya se puede abrir desde cualquier móvil.
Abre tu archivo .html con un editor de texto y copia todo el contenido — o arrastra el archivo directamente al recuadro de arriba. Si la página la generó una IA, copia el bloque de código tal cual, sin capturas de pantalla.
Mira la vista previa. Es exactamente lo que verá quien reciba el enlace, así que si algo se descuadra lo detectas antes de compartirlo, no después.
Crea el enlace y mándalo por WhatsApp, correo o donde quieras. Se abre en el navegador, sin instalar nada y sin pedirle una cuenta a nadie.
Un ejemplo real de por qué esto no necesita hosting. Marta tiene una peluquería y quiere una página con los precios, el horario y un botón de WhatsApp. Le pide a ChatGPT que se la escriba, y recibe unas ciento veinte líneas de HTML con los estilos dentro del propio archivo.
La vía larga sería comprar el dominio (unos 12 € al año), contratar un hosting (otros 30 €), aprender a apuntar los DNS y subir el archivo por FTP. Entre una cosa y otra, una tarde y unos 40 € para publicar un documento que no va a cambiar en seis meses.
La vía corta: pega ese HTML aquí y en unos segundos tiene un enlace. Lo pone en la biografía de Instagram y se lo manda a las clientas que preguntan por los precios. Cuando en enero suba la tarifa, edita la página y vuelve a publicar. Si algún día el negocio crece hasta necesitar reservas online y varias secciones, entonces sí toca dominio y hosting — pero esa decisión la habrá tomado con la página ya funcionando, no antes de tener nada.
No. El enlace que recibes ya es una dirección pública que funciona en cualquier navegador. Un dominio propio sirve para que la dirección lleve tu nombre, que es otra cosa: es marca, no es estar en internet. Si más adelante lo quieres, puedes conectarlo, pero la página funciona igual desde el primer minuto.
Se ve exactamente igual que en tu ordenador, porque servimos tu archivo tal cual, byte por byte. Si tu HTML es adaptable al móvil, en el móvil se verá bien; si no lo es, tampoco lo será aquí. Es una diferencia importante: el problema estaría en la página, no en dónde la publicas, y lo puedes comprobar en la vista previa antes de compartir nada.
Solo si viajan con la página. Los bloques <style> y <script> escritos dentro del archivo funcionan, y las imágenes con una URL absoluta o en data URI también. Lo que no funciona es una ruta relativa a un segundo archivo que no has subido: no hay nada a lo que apunte. Exporta la página como un único archivo autocontenido y se verá igual que en tu ordenador.
Los enlaces gratuitos duran 7 días, con cuenta o sin ella. Puedes ampliar cualquiera desde 2,99 $, y con un plan de pago cada página que publiques se queda de forma permanente y con la dirección que tú elijas, así que un enlace guardado no se rompe.
Puedes actualizar la misma página en lugar de publicarla otra vez, y el enlace no cambia. Eso importa más de lo que parece: si vuelves a publicar creas una dirección nueva, y quien tenga guardada la anterior se queda mirando la versión vieja o una página caducada.
Los enlaces gratuitos duran 7 días con una cuenta gratuita. Con un plan de pago, cada página que publiques se queda online de forma permanente.
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